Las variedades de crisantemo del tipo de San Vicente, son fáciles de propagar. Un pequeño gajo de punta puesto a enraizar en sustrato de arena y tierra de jardín al cincuenta por ciento, enraiza fácilmente.
Luego puede trasladarse a recipientes para flores , ubicarlos en borduras o en macizos en el jardín o en composiciones más grandes como borde de cantero.
Cuando ha crecido la mata, y después de la floración, se podan los brotes floríferos y se espera que crezca más.
Ya a fin de verano, pueden dividirse las matas. Siempre dan grandes satisfacciones.
Sin duda los San Vicentes que más iluminan el jardín son los rosados.
Requieren posiciones asoleadas y buen drenaje con riego moderado.
Cuando le obsequien una mata de San Vicente en maceta, la floración pasa rápidamente.
Corte los vástagos floríferos. Ubique la maceta a media sombra y espere que crezca la mata, para luego transplantarla a otro recipiente un poco más grande. Evite las macetas de plástico ya que no favorecen el riego adecuado.

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